ahora entro yo
que me quedé quieta
primera escena
las gotas de rocío ácido
me perforaron
el cuero cabelludo
gritaba, gritaba su nombre en mapuche
y de los pelos, serpientes
corría sin paz en patas por el patio
desconsolada, gemía y tropezaba
las piernas se me agarrotaban
corría a tiempo de bostezo
de ojos rojos ya sin lágrimas
escupía una lápida con mi nombre,
que no era mía
y la luna llena
mirando
consolaba a la noche
dejando flores en una tumba que no era mía
segunda escena
echaba raíces por vez primera
cantaba bajito y firme
cantaba renaciendo
por segunda vez en la vida
cantaba un mantra de abuelitas
un mantra de cascarón
mientras acechaba con los ojitos
de un lado a otro, como una paloma
cantaba susurros en mi refugio pétreo
de esfinge alada tesoro en medio del bosque
de estatua olvidada en la espera
de unas manos que entibiasen mi sangre plateada
la luna era yo
y me quedé quieta
tercera escena
comienzo a respirar
el punto cardinal de la síntesis divina
donde se cae a retazos la coraza reseca
y hay un tiempo para sentir
que la quieta vuelve a moverse de vida
en las curvas posibles de lo infinito
***para encontrarte en lo infinito
has de diferenciar para luego juntar
Goethe citado en el I Ching, hexagrama 11