habrás olvidado mi aroma
habrás olvidado mi nombre
habrás olvidado el peso de mi presencia
habrás olvidado la forma de mi cara
y la de mis caderas
habrás olvidado el misterio de nuestro lazo
habrás olvidado mi gesto de amargura
y mi mueca de placer
tendrás que adivinar qué palabras elegíamos
y con cuánto cuidado las decíamos
tendrás que adivinar cuáles eran nuestros juegos
y cuál nuestra comida preferida
no podrás reconocer mi risa entre la multitud
ni mi paso entre los transeúntes
y habrás olvidado el nombre de la calle
del barrio en que vivía
habrás olvidado
la fecha de mi cumpleaños
las mañanas antes del sol
la canción que te puso a brillar las pupilas
el tiempo cuando no tenía medida
el té de jengibre
kurosawa y xul solar
las duchas compartidas
el perro de la vieja
la textura de mis manos
apretando los pliegues de tu espalda
habrás olvidado las tormentas
y es posible
que hayas olvidado hasta el remanso
habrás olvidado mi aroma y mi nombre
el peso de mi presencia y la forma de mi cara
seré olvido y es probable que un día
me encuentres en un sueño
de casaca plateada
lluvia de brillantina
asomando por una ventana
con un racimo de globos en la mano
y el aire te alcance apenas
para un parpadeo