me duele el ojo de luz
que siempre quiso ir más lejos
ya no lloraba cuando supe la verdad
y entonces volví a llorar
de recuerdos
cada mañana pasaba por el cuarto de baño
como mi abuela
a dibujarme una cara, que no era la mía
sobre otra cara, que tampoco era la mía
entonces
salir a recibir un poco de sol
si algo se deshacía aquí adentro
nadie podría darse cuenta
tal vez fue mi abuela vampira
vampira tal vez yo también
tal vez nos disolvíamos
por tanta voluntad de sangre
tanto corazón de agua
y disfrazarnos los rostros, los cuerpos
en colores y cascabeles, envoltorios de humo
tal vez nuestro propio carnaval
fuera tan solo un hechizo de protección
como sea, no quería yo ver mi propio gesto
amargo de castigo
asqueado del olvido
herido de impotencia
gritándome niña, niña, niña
buscando, siempre a esa niña que ya no está en mi rostro
invocando a la niña llegar con sus canciones
su sonrisa blanca
su pulso invencible de ser y de amar
esa niña juego
niña poeta y canción
suspiro y sonrisa
tímida universa libre al bailar
la niña de vida que cada mañana abraza mis ojos
agradece todo lo que estoy viendo
promete que cada cosa volverá a su lugar
seca mis lágrimas y se viste de mí