jueves, 21 de diciembre de 2017

21122017

veintiuno del doce de dosmildiecisiete
desde que aprendí a nombrar los colores
y a ubicar las formas en el casillero correcto
desde que uso la razón, como un escudo
y vivo la vida a través de un hemisferio
izquierdo-sur-occidente
desde entonces
que merodeo en asuntos mundanos
y mitologías de mercado
a lo mucho perdida en laberintos 
o juegos de ingenio, acertijos, rebuses
desde entonces
es veintiuno de diciembre
por carácter convencional y consenso sociohistórico
el día de comienzo de verano
día más largo del año
más cerca del sol
no tan celebrado como el día de la primavera
pero aún así apreciado con cierta alegría
cierta simpatía 
propia de que la gente se ponga contenta
por un inicio, un comienzo, una brisa cálida
la gotita corriendo por la sien y alguien pasa
con un helado en la lengua la crema lo besa
se huele humedad de la inminente tormenta y se sabe que
habrá mucho silencio en el jadeo del aire caliente
que no entra, que no oxigena a nadie que pegotea
y habrá mucha soledad con un ventilador de aspas metálicas
que apenas sopla pero chilla cada tres segundos
dejándote presa de un mantra inevitable, 
que te mide el tiempo para que no puedas dejar de pensar
entre uno y otro silbido
que la sábana se calienta y mejor girar hacia el otro lado
tres, dos, chrrin
y la manteca quedó derritiéndose sobre la mesada, hasta mañana
tres, dos, chrrin
y el mensaje que le mandé que todavía no lo vió, que no sé si lo va a ver
y si lo ve es probable que no responda
tres, dos, chrrin
y qué me importa, si ni siquiera sé si me importa
sólo estoy jugando a descubrir si me importa
tres, dos, chrrin
y ese sonido que no cesa, no duerme, no me duerme
y me rebusco pasadizos para no sentir ese espacio de nada
hablo, me hablo, repaso el día y corrijo lo que podría haber hecho mejor
la respuesta que no le di al tipo que me vociferó un maleficio
tres, dos, chrrin
"vas a durar poco" me dijo, el muy mala leche, cuando me distraje
y crucé un semáforo en rojo con la bici
y sí, casi me atropellan, pero no era mi momento
tres, dos, chrrin
le dije "gracias", fui irónica, le dije "gracias" porque todo ocurrió muy rápido
y yo soy de respuesta lenta, hasta que me llega la info
con todo el ruido que hay acá adentro
tres, dos, chrrin
y en realidad quería decirle "qué observaciones tan alentadoras, señor,
para con sus conciudadanos, cófrades, vecinos, seres que co-habitan el mismo planeta... qué amable,
qué ganas de andar cerca suyo, hacerle un mimito, qué constructiva su mirada" 
tres, dos, chrrin
son tiempos donde el horno no está para bollos, estamos todos caldeados,
nos estamos tratando muy mal, che
¿acaso necesitamos ser el tribunal tiramierda de la vía pública?
por cierto, le hubiese escupido la cara, también
tres, dos